jueves, 17 de julio de 2008

Observando desde un banco

Este blog no lo lee ni Chuck Norris, por lo tanto no pediré disculpas por estar 4 meses sin escribir. Así son las cosas.
En fin, ahora hablo de lo que importa. Corrijo, de lo que me importa.
Ya es verano, ya hace calor. Ya empezó el aburrimiento. Este amenaza con ser el verano más aburrido de mi corta existencia, lo juro. Así que este verano me entregaré a lo que es uno de mis pasatiempos favoritos: Sentarme en un banco y observar a la gente.
Parece un pasatiempo de esquizofrénicos, pero lo cierto es que me encanta. Es muy fácil; solo tienes que salir por la mañana con una bolsa de pipas/cacahuetes/el fruto seco que más te guste y una botella llena hasta arriba de Té helado o de Frappuccino (es una lástima que en mi ciudad no haya Starbucks), y sentarte en un banco del parque más cercano a tu casa, a ser posible cobijado por la sombra de un ciprés, y mirar a las personas que pasan por delante.
Acto seguido, pasas a imaginarte sus aficiones, como viven, como hablan y si tienen hijos. En definitiva, sus vidas. En ocasiones, cuando comparto este pasatiempo con algún amigo, hacemos apuestas del tipo "fuma, tiene tres hijos y le gusta el rock" para después preguntarle al desprevenido viandante y ganarme una par de euros. Con el tiempo me he convertido en una observadora experta. Es lo que hace el aburrimiento.

domingo, 30 de marzo de 2008

Cultura General.

Bien dice el telediario de Antena 3 que lo que nos falla a los jóvenes españoles es el inglés y la cultura general. O mal dice, según se vea; porque no solo a los jóvenes les falla los conocimientos generales, sino también a los no tan jóvenes, los ya entrados en la treintena, cuarentena o cincuentena.

No, no voy a hablar del poco nivel de Inglés que tenemos los españoles, eso lo dejo para otro día; sino de la poca (o ninguna) cultura general que tiene la mayoría de la población.
El otro día, sentada en mi sofá mirando sin prestar mucha atención ese invento llamado tele, fui a parar con ese concurso que echan antes que los Simpsons. El juego consistía en tirar una ruleta y decir consonantes o comprar vocales, al estilo del ahorcado, hasta dar con la frase. El caso es que la concursanta adivinó la frase, que era la siguiente "Este grupo inglés cantaba el submarino amarillo". Muy bien, pero aún le quedaba decir cual era ese grupo inglés. Y...¡Sorpresa! La concursanta no tenía idea de quienes fueron Los Beatles. Yo no soy de la época, aún soy joven, pero sé que grupo inglés cantaba el submarino amarillo.

Eso me hace recordar otro concurso de preguntas, presentado por Ramontxu, "¿Sabes más que un niño de primaria", dónde se produjo el siguiente diálogo:

Ramontxu: ¿Cuántos países hay en la Península Ibérica?
Concursante: Dos, España y Portugal.
Ramontxu: Pues no, son tres.
Concursante: ¡Ah, claro!¡Las Islas Canarias!

En fin, que para el español de a pie las Islas Canarias forman parte de la Península Ibérica. Dentro de poco estaremos como los americanos, que no son capaces de decir un país que empiece por la letra "U" o que piensan que Tony Blair es un rapero.

Para que digan que los jóvenes somos incultos. Así va el mundo.

sábado, 29 de marzo de 2008

Empezando un blog.

No sé que tiene esto de los blogs pero últimamente todos tienen uno. Así que me dije ¿Por qué no me hago yo uno también? Y aquí ando...

Básicamente voy a hablar aquí de lo que me apetezca; un día de cine, al siguiente de libros y otro de ET. Según me convenga. Más bien, según me apetezca.

Mi madre siempre dice que me quejo de todo, pero donde no debo. Es posible que este blog sea un hatajo de críticas continuas hacia todo lo que me molesta. Edito, no es posible, es casi más que seguro.

En fin, espero que disfrutéis de mi blog, o que lo odiéis. Cualquiera de las dos cosas me vale.

Debemos arrojar a los oceanos del tiempo una botella de náufragos siderales, para que el universo sepa de nosotros lo que no han de contar las cucarachas que nos sobrevivirán: que aqui existió un mundo donde prevalació el sufrimiento y la injusticia, pero donde conocimos el amor y donde fuimos capaces de imaginar la felicidad.